“Por favor, no más, me ahogo”: Los gritos del abogado Javier Ordóñez, asesinado por la Policía Colombiana

La violación de los DDHH y la brutalidad policial es un cáncer que erosiona los cuerpos de seguridad en todo el planeta, esta vez la mirada se centra en Bogotá, Colombia, donde abogado Javier Ordóñez, de 43 años, fue asesinado en un proceso de detención por la Policía de Colombia.

“Por favor, no más, me ahogo” «Por favor, ya», «Agente, le ruego», suplica Ordóñez a los policías que lo inmovilizan y someten a través de continuos electrochoques con una pistola táser. “Les está diciendo que por favor, los estamos grabando”, advierten los testigos a los policías al tiempo que les piden que lo suelten. “¿Por qué lo siguen agrediendo si hace rato dijo por favor?” preguntan los vecinos sin obtener respuesta hasta que llegan otro par de agentes. Lo anterior corresponde a la descripción de las imágenes del momento en el que dos policías someten a las descargas eléctricas al abogado Javier Ordóñez, un padre de dos hijos, en el barrio Santa Cecilia, en la localidad de Engativá, en el occidente de Bogotá.

Horas después Javier Ordóñez fallecería en una clínica de Bogotá generando indignación y repudio en todas partes del mundo, condenando la brutalidad con la que procedieron los policías de Colombia.

El video ha inundado las redes sociales y provocado conmoción en toda Colombia. Las imágenes muestran como los los agentes se le arrodillan encima al abogado Javier Ordóñez en un episodio que recuerda lo ocurrido en Estados Unidos con George Floyd. Durante más de dos minutos, varias personas los graban, y se escucha a Ordóñez, descamisado, suplicar que paren.

Los policías se movilizaron ante una llamada “por una presunta riña”, y al llegar al lugar se encontraron con ocho personas discutiendo, bajo los efectos del alcohol, según la argumentación del coronel Alexander Amaya. “Se trata de disuadir a estas personas pero se vuelven agresivas contra la Policía. La Policía debe someterlas y unas de estas personas son conducidas hasta el CAI [Centro de Atención Inmediata]. En estos momentos, una presenta molestias en su salud física y de inmediato es trasladada al centro médico más cercano. Lastimosamente llega sin signos vitales”, declaró a primera hora de la mañana. De acuerdo con los testimonios de los amigos de Ordóñez que han recogido los medios de comunicación, uno de los agentes le dijo “de esta no se salva”, mientras él contestaba que procedieran a ponerle el comparendo –el consumo de alcohol tiene restricciones en medio de la pandemia del coronavirus– antes de que se desencadenara la agresión.

Una de las tías del abogado denunció que Ordóñez murió tras ser sometido con extrema violencia y el uso repetido de una pistola eléctrica Táser por dos policías en Bogotá. La víctima deja dos hijos 11 y 15 años, estaba por recibir su diploma de abogado, tenía estudios de aeronáutica y manejaba un taxi Según allegados «se trataba de un gran padre, esposo y amigo».

Manifestaciones han dejado por lo menos 8 muertos y más de 200 heridos

El asesinato del joven abogado Javier Ordóñez generó indignación y fuertes manifestaciones que se desarrollaron la noche del miércoles 9 de septiembre en varios puntos de Bogotá, Cali y Medellín.

Las protestas fueron reprimidas violentamente por los cuerpos policiales que dispararon contra manifestantes y con saña golpeaban a los civiles que con sus celulares filmaban como perpetraban violentas violaciones de DDHH. Las acciones policiales generaron que cientos de personas respondieran lanzandose sobre las sedes policiales en una jornada de ira y destrucción contra el cuerpo de uniformados.

Al menos ocho muertos, más de 200 personas heridas y decenas de puestos de policía destruidos ha sido el saldo de las violentas protestas en Colombia.

«Los policías estaban disparando como locos (…) Todo el mundo estaba disparando. Preciso a él le cayó un disparo», le dijo al diario colombiano El Tiempo un testigo de la muerte de Germán Smith Puente, de 25 años.

«(Fue) Una bala perdida. No sé si es de la policía o de los malandros. Me mataron a mi hija», lamentó Harold Ramírez, el padre de otra de las víctimas, Julieth, una estudiante de 18 años, también eran jóvenes otros cuatro muertos identificados por la alcaldía de Bogotá -Andrés Felipe Rodríguez, Jaider Fonseca, Fredy Macheca y Julián González-, todos víctimas de disparos por arma de fuego.

Como respuesta a las protestas el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, anunció que las fuerzas policiales de Bogotá se reforzarán con 750 uniformados y otros 850 más llegarán de otras regiones del país. 

«300 soldados de la Brigada 13 del Ejército apoyarán la labor de la Policía Nacional en la capital del país», declaró el alto funcionario, agregando que por instrucción del Presidente de la República, los policías que aparecen comprometidos en los hechos serán suspendidos.  Además, Holmes Trujillo hizo un llamado «para que deje de estigmatizarse a la institución policial, que es querida por los colombianos, tratando injuriosamente de señalar a todos sus miembros de conductas cometidas por algunos de ellos».

“Señores de la Policía de Colombia ¿el Sr falleció? O fue asesinado en el marco de un procedimiento irregular en el que además se utilizó de manera inadecuada un armamento que debería estar prohibido. Hablamos de las TASER y de sus procedimientos que incumplen su misión constitucional”. “Lo que sucede en este momento en Bogotá es resultado de la presión y la violencia que sufre la ciudadanía todos los días. Diferentes lugares de la capital registran manifestaciones que demuestran la crisis de la democracia en Colombia y son reflejo de la indignación colectiva”. “Se necesita regular el comportamiento de la Policía, han sido tímidos en llamar al orden de la Policía en Bogotá y se debe regular la fuerza”.  señala María José Pizarro, congresista e hija del excandidato presidencial asesinado en 1990, Carlos Pizarro.

El uso excesivo de la fuerza ha caracterizado a los cuerpos de seguridad colombianos, destacando la oleada de protestas contra el Gobierno de Iván Duque que sacudieron al país a finales del año pasado. En esas marchas, un disparo del controversial Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía mató durante una protesta pacífica en el centro de Bogotá a Dilan Cruz, un joven manifestante que se convirtió en un símbolo de la movilización social. “No vamos a permitir, de ninguna manera, el abuso de poder de ninguna autoridad contra esa legítima expresión ciudadana”, prometió la alcaldesa el primero de enero en su discurso de posesión. Aunque la protesta social se ha visto desactivada por la pandemia, las denuncias de pequeños episodios de abusos policiales –hasta ahora sin víctimas mortales– han abundado durante el último semestre.

De manera similar a lo que ha ocurrido con las Fuerzas Militares, involucradas en una cadena de escándalos que incluyen desde interceptaciones ilegales hasta violaciones de niñas indígenas, la imagen de la Policía ha caído en los estudios de opinión. En la más reciente medición de la Gallup Pool, la percepción de la institución se desplomó hasta el 39 por ciento de imagen favorable frente a un 57 por ciento de imagen desfavorable.

Andrés Pérez

WRadio/RT/ AxiomaReport/ El Espectador/El Pais

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